Todavía faltaban unos días para la ruta y la lista de inscritos superaba la treintena. Como cada año, esta actividad mueve mucha gente debido a la belleza de la ruta y a la logística del club, que de antemano, tiene preparadas y reservadas las paradas tanto del almuerzo como de la comida.

El año pasado rozamos los cincuenta inscritos por lo que las previsiones nos daban para superar esa cifra. Pero eran otras previsiones las que iban a marcar el desarrollo de este evento, en este caso las meteorológicas.

A cuarenta y ocho horas del inicio de la ruta, anunciaban alerta naranja por lluvias para todo el fin de semana, especialmente en la Comarca de la Ribera Valenciana, noticia que “calo” muy hondo en el animo de los participantes y que trasformo profundamente la idea de la ruta convirtiéndola en un crucero terrestre hasta Cheste.

El que suscribe, tiene una idea romántico/aventurera de la moto y de sus formas de uso y disfrute. Cualquier escenario es adecuado para montar en moto siempre y cuando seas consecuente con las condiciones y te adaptes a ellas. Pero sobre todo, te pertreches con el material adecuado y lo uses correctamente. Neumáticos en buenas condiciones, moto revisada, ropa impermeable y ganas de pasarlo bien.

A pesar de mis argumentos, la lista sufrió un descalabro importante y la mañana del sábado al inicio de la salida éramos unos catorce los que desafiábamos la lluvia.

Salida en seco desde la Repsol del Decathlon camino de la Carrasqueta que nos recibía lloviendo y que provocaba la parada de algunos a ponerse el mono de agua, previamente guardado en la mochila porque “parecía que no iba a llover”.

Primeros abandonos en Muro ante un ídem de lluvia que si no ibas bien preparado, te mojaba hasta el infinito y mas allá…

Con solo nueve unidades, afrontamos la llegada al almuerzo en Anna entre lloviznas débiles, nubes bajas y asfalto mojado pero limpio. Primeras opiniones sobre lo que habíamos dejado atrás e incertidumbre sobre lo que nos esperaba en la parte mas bella y salvaje de la ruta.

Durante el almuerzo, cesa de llover y afrontamos la Canal de Navarres con ganas, tenemos asfalto nuevo en el Paso del Estrecho y dejamos Quesa atrás en busca de Bicorp desde donde subiremos continuamente entre pinares hasta alcanzar el altiplano. El entorno aunque conocido se torna diferente, la lluvia caída nos muestra otros colores dando mas intensidad al paisaje, aunque lo mas espectacular es el descenso hacia las profundidades del barranco que forma el rio Júcar y cuyo caudal estaba visiblemente alterado llenando riberas y cobrando velocidad en sus partes mas estrechas.

Llegamos al puente y cumplimos con la tradición, carrera hacia las motos y salida hacia Dos Aguas para disfrutar de sus curvas de compas camino de Macastre y Buñol.

Cheste nos recibe entre nubes y claros con alguna aparición del sol. Comida de grupo con algunos colegas mas llegados por otros medios y retorno a casa sin lluvia… que mañana hay que volver.

El domingo aun éramos menos, únicamente tres pilotos que salimos en seco y no tuvimos agua hasta la proximidad del circuito. Eso si, allí nos cayo toda el agua que no había caído anteriormente y las gradas parecían un mar de paraguas cada vez que la lluvia aparecía.

Mucho paraguas, mucho impermeable y mucha bolsa de basura, pero sobre todo muchas motos, porque como ya sabéis hay muchas formas de salir y disfrutar en moto y esta es una mas de ellas……
Por cierto, la vuelta a casa también en seco, vamos ni una gota…..

Saludos y a rodar..!!

Doc Ducati Levante