Domingo 3 de Abril

Y por fin pudimos salir de ruta….

Que cierto es que estamos acostumbrados a lo bueno, al sol y los días claros, la buena temperatura y la luz.

Las ultimas semanas nos han devuelto a un invierno trasnochado donde la lluvia nos ha obligado a suspender por dos veces esta actividad tan esperada por los socios del club.

El sol llegaba de nuevo y lo hacia abriendo una breve ventana de fin de semana por la que ademas, se colaba un frente frio con temperaturas bajo cero que nos hacia temblar en los inicios de la ruta.

Almuerzo tempranero en El Convento de Agres, donde llegábamos los cuarenta participantes forrados hasta el cuello y buscando la calefacción del interior del restaurante que como sabéis, se encuentra situado en la ladera norte de la Sierra de Mariola. Comanda previa vía WhatsApp y tras ocupar sitio, todos los bocatas en la mesa. Como siempre un buen servicio.

Tras una hora y unos cafeses calentitos volvíamos a la ruta con el sol mas alto y cuatro grados en el termómetro al pasar el estrecho del Pou Clar en Onteniente que ha recuperado su esplendor con un caudal de agua considerable. 

Camino de Ayora y tras dejar atrás Moixent y Navalón, una parada técnica bajo la linea de gigantes del Parque Eólico Loma Rosa cuyas aspas en movimiento te engañan en una falsa lentitud debido a su tamaño y longitud.

Repostaje caótico en Ayora por atasco del sistema de pago lo que nos obliga a dividir el grupo en dos hasta la siguiente estación de servicio en Alatoz donde al repostar, unimos grupo y nos encaminamos hacia la segunda cita gastronómica del día.

Tras una cuantas rectas entramos en una zona angosta de curvas y paredes erosionadas de roca caliza, donde se  forma un valle que se va abriendo y en cuya parte alta se puede ver un castillo y una ladera repleta de blancas casas con tejas. Estamos en Alcalá del Júcar, un pueblo de singular belleza atravesado por el rio del que toma su nombre y conocido por sus cuevas y su gastronomía.

Estas salidas de un día no dan para muchas visitas, son mas de disfrutar del camino que vas haciendo pero, hay que parar a comer y en ese aspecto intentamos seleccionar buenos sitios. Es el caso de Casa El Moli, un lugar situado a la vera del rio donde se puede degustar cocina de la tierra y carne a la parrilla, todo ello servido en un ambiente familiar muy agradable.

Despachada la gana tocaba volver y de nuevo poníamos ritmo por las rectas manchegas entre Las Eras y Balsa de Bes donde el viento frio soplaba sin obstáculos por encima de los campos de cultivo hasta poco antes de Cofrentes, donde la carretera serpentea y el vaivén atempera las gomas y sube la temperatura corporal, un regalo inesperado de la ruta. Después los super curvones entre Jalance y Ayora donde renegamos al pasar por su gasolinera, ahora vacía.

Con el grupo mermado por el regreso rápido por la autovia, el resto llegamos a Yecla, Caudete y Villena donde volvemos a perder unidades por cercanía de destinos algo que sumado al cansancio, nos hace dudar de un retorno rápido a casa pero, nos vinimos arriba y decidimos terminar con dos de los puertos emblemáticos de nuestra zona, así que tras dejar atrás Beneixama y Banyeres subimos el Canalís pasamos por Oníl y después autovia hasta la Carrasqueta donde todavía era de día gracias al cambio de horario.

Como decía al principio, una ventana se abrió para nuestra ruta ya que al día siguiente ha vuelto a llover é incluso nevar en varias partes de nuestro recorrido.

Esta fue nuestra oportunidad y pudimos aprovecharla.

Ya lo dijo W. G. Ward, las oportunidades son como los amaneceres, si uno espera demasiado, se los pierde.

Saludos y a rodar..!!

Doc Ducati Levante